viernes, 9 de septiembre de 2011

Las amigas. Hay que evolucionar.

Por años, por muchos años,  vivía y me desvivía por mis amigas. No importaba la situación ahí estaba yo. Siempre compartiendo sus alegrías y tristezas. Guardando secretos y otros no tan secretos. Siempre siendo yo, sincera. Al cambiar de escuela experimente otro tipo de amistad, pero nunca olvidándome de las viejas amigas. Tenía tiempo para todas. Al llegar a la universidad el lazo de amistad se fortaleció aún más y también en el transcurso del tiempo aprendí hacer otras amistades. Amistades que en poco tiempo te dedicaban mucho más de lo que tus viejas amigas. Pero siempre en mi mente estaban mis amigas. Me desprendí de todos y todas las amistades que no traían consigo buenas energías. Pero mis amigas siempre las llevaba conmigo. De pronto todo cambia para las tres. Comenzamos nuevos cambios en la vida, para una  positivos, para otra no tan positivos y para mi momentos nefastos. Siempre dentro de mi desdicha ofrecí mi mano amiga.


Aprendí que las amistades evolucionan. Que en momentos como esos nos damos cuentas cuan madura y fuerte es la relación de amigas. Una llamada, un abrazo, un “no te preocupes”,  “cuenta conmigo”, nunca escuche de sus voces. Y llore, llore muchísimo. A diario me preguntaba que hacía mal. Mi personalidad no la puedo cambiar, porque me gusta. Me gusta ser sincera, no quedarme con los sentimientos dentro. Soy demasiado analítica. Razón por la cual sufro mucho. Siempre me sentí como la mamá de los pollitos. Pero si era eso lo que no les gustaba, ¿para qué entonces es la comunicación?

Llevo 9 meses sin verlas, 7 meses sin hablar con ellas, 5 meses respirando paz. Al fin entendí, que era yo quien mantenía viva la amistad. Siempre era yo quien buscaba, quien llamaba. Son 5 meses en los que a diario doy gracias a Dios por permitirme romper las cadenas, que de cierto modo a todas nos hacían daños. Aprendí por una persona muy sabía a quien admiro muchísimo que en la vida hay momentos en los que tenemos que dejar ir. Nos dolerá pero será mucho más beneficioso. Ahora… si me preguntan si deseo unir lazos nuevamente con ellas diría con toda honestidad que no. Ya nuestro tiempo pasó. Siempre me alegrare por todas sus bendiciones, triunfos y metas.

Quizás todo esto se deba a que tenía grandes expectativas de los que era ser amigas. Quizás no era lo suficiente divertida. Quizás era una aburrida que prefería quedarse en casa a leer, ver películas o hacer una comida a que estar de fiesta, en chinchorros, trago o cerveza en mano. Quizás era porque siempre veía el lado bueno y el no tan bueno. Quizás fue porque nunca estuve de acuerdo con ese afán de estar con un hombre que solo trae sufrimiento. Quizás fue porque sabía lo que estaba bien o mal y nunca actuaba en contra de mi moral. Quizás porque no me gustaba andar con personas nebulosas. Quizás dentro de mis indecisiones era la única que sabe que quiere para su vida.

Nunca nadie podrá ocupar el espacio de otra persona. Pero agradezco a Dios y a la vida porque encontré una verdadera amiga. Una amiga que en la distancia se preocupa por mí. Una amiga que no pierde detalles de lo que ocurre a mí alrededor. Una amiga que me dice lo que piensa sin miedo a que me enfade. Una amiga que confía en mí y me pide consejos. Una amiga que los escucha y los acepta. Una amiga que celebra conmigo mis alegrías y a pesar de la gran distancia física que nos separa, puedo sentir su hombro cuando me lo ofrece para llorar. Una amiga que ha aceptado mis defectos y no los reprocha. Una amiga que puedo seguir siendo quien soy. Hablar, reír, llorar. Una amiga que me inspira a dar lo mejor de mí. Que aunque no conoce como ha sido toda mi vida, admira mis hazañas, confía en mis talentos y me felicita por ellos. Una amiga que es capaz de entrar a mi blog, leerme, y señalarme lo que cree que esta bien o mal. Esa amiga no necesita ocupar el espacio de ninguna otra, porque se ha ganado el espacio más grande que puede tener una amiga en el corazón de una persona. Y es tan fuerte nuestra amistad, que me estoy esforzando para reunir el dinero necesario para encontrarme con ella. No importa si ese encuentro se tarda 3, 6, 9, 12, 15 años. Sé que en su momento nos encontraremos y podremos darnos ese abrazo que siempre nos enviamos cuando hablamos o nos vemos por cámara. En nuestra amistad no hace falta una llamada telefónica, y tampoco esperamos que una o la otra escriba primero. Es una amistad genuina.


2 comentarios:

  1. Ay las amigas! Me parece tan cierto lo que aquí escribes. Y lo más importante... entender que esas que ya no están en algún momento fueron las que nos dieron alegría y que esas alegrías no se borran... simplemente pasan. Un beso!!!

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  2. La amistad es una cosa seria. Y muy bien me dijiste no hace tanto:"Las amistades son como las relaciones, hay que cuidarlas". A veces son mas complicadas que las relaciones de pareja. Pero están ahí con un propósito y es el hacernos evolucionar a nosotros mismos. Y es que solo el hecho de que nos hagan reflexionar por sus acciones sobre "x" o "y" cosa es ya una lección mas que aprendimos, que no la tendremos que aprender ya y que nos tocará enseñarsela a alguien.

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